
La Carreta y los bueyes....
Por Rodrigo Sánchez Sosa
El Carretero…
Hola amigos lectores, esperando nuevamente que su finísima atención prestada a este espacio, tenga el placer de un fin de semana relajante y feliz, comenzamos. Déjeme contarle de mi experiencia en la facultad de filosofía y letras de la universidad de Guadalajara: una de las peculiaridades de este espacio, definitivamente es su gente, alumnos, maestros, personal administrativo, dirección e incluso afanadores y conserjes (incluido vecinos de la escuela). Las personas allí están o estaban, al menos en el tiempo que estudie (finales de los noventa del siglo pasado), profundamente influenciadas por el pensamiento crítico, la expresión escrita de las ideas y sentimientos, así como la reflexión social y política. Uno podía toparse comúnmente con cuadros en los que alumnos de letras, filosofía, sociología o ciencias políticas, discutían entre sí, con maestros o vecinos del lugar, en espacios comunes de la escuela, sobre temas relacionados con la actividad académica. Recuerdo en particular (en filosofía) a personajes como Don Henry, un hombre como de 50 años, ex guerrillero de la liga 23 de septiembre y vecino de la facultad, que le encantaba Nietzsche y visitaba por las tardes la escuela para disertar sobre el pensador alemán y contar sus anécdotas en la guerra sucia de los setentas; Iñiguez, solo lo conocí por su apellido, también de la edad del anterior personaje, pero éste hippie devenido en paría, al que le encantaba la música, le interesaba la literatura y escribía poemas. Hugo "Kant", era un personaje aparte, parecía tener entre 30 y 35 años, su retraso mental lo hacia parecer de 2 años, todos conocían a Hugo, era vecino, nadie recordaba cuánto tiempo tenía visitando la facultad por las tardes, pero era parte ya de ella, paseando por los pasillos, pidiendo su café en la cafetería, saludando a las secretarias y maestros, pidiéndole a las alumnas que chiflaran mientras les ponía un dedo en la mejilla y les pedía un beso, o simplemente jugando con su juguete de turno, que podía ser un muñequito o una hélice de plástico, ensimismado bajo un árbol del jardín. Dicen que alguna vez cuando el consejo universitario exigió a la facultad un presidente del alumnado, Hugo "Kant" ganó la elección sin postularse ni ser alumno. También estaban mi amigo el "tambo", nuca supe su nombre, no hacia falta. "El tambo" fue líder juvenil de barrio en los ochenta, fue fundador del BUSH (Bandas unidas del sector Hidalgo), del barrio Mesquitán dónde se ubica la escuela. "El tambo" también fue guerrillero, contaban le explotó una granada y quedó mal, era cliente, como él decía, del psiquiátrico; creía tener la formula para convertir el pasto en combustible para aviones y le gustaba la poesía, un día desapareció misteriosamente, dicen que sus amigos lo ocultaron luego de una recaída de su enfermedad para evitar le siguieran dando electro shocks, que los sufría y habían dañado mucho. En la escuela se le extrañó, alguien más dijo que murió. "El anguila" tampoco conocí su nombre, era otro visitante que sin ser alumno le interesaba la filosofía y las letras, como de treinta y tantos flaco y largo, cruzaba Guadalajara en su bicicleta para repartir diarios, voceador, dicharachero de imagen oscura, decían las compañeras que era mano larga. Poetas urbanos: Lalo Quimixto, Pedro Goché, Chava Sotero (con quien nunca me llevé bien); músicos y trovadores callejeros: Mikey Hendrix, Elías, el ánima y los ateos; activistas políticos, ecológicos y culturales; comunistas, anarquistas, socialistas; actores y dramaturgos alternativos; bibliófilos, escritores marginales, pintores, fotógrafos, danzantes autóctonos…tanta gente que no recuerdo con exactitud a todos. La facultad no solo era la actividad docente o académica, el espíritu de libertad e igualdad de la universidad pública, sobre todo en escuelas como esta, permitía que la comunidad se fusionara con la universidad en su actividad extra curricular, influenciándola. No sé si esto pase en las universidades privadas, seguramente no, su forma excluyente e intolerante, no lo permitiría. La demagogia de la derecha hoy, pretende demostrar lo "nocivo" de las universidades públicas, y propone su desaparición. Esto es lucha de clases disfrazada de pragmatismo. Juzgue usted…
En México, privatizar, la solución mediocre de un pensamiento mediocre…El que tiene tienda que la atienda, y sino, que la venda; dice el dicho popular. Nuestro país atrapado en las políticas neoliberales y en manos de la derecha, ha rematado en los últimos cuatro sexenios los bienes de la nación, en la lógica del pensamiento de la libre empresa. Concedemos que los bienes de la nación en manos de la voraz burocracia corrupta, se perdían irremediable e inútilmente. Pero, qué solución fue el regalarlos a la iniciativa privada cuyo discurso de responsabilidad social es solo eso, discurso. La cultura empresarial, es una farsa, al menos eso muestran los números en nuestro país. El fin último de los barones de dinero en el país, es el lucro, los ejemplos abundan. Las empresas del estado rematadas a la iniciativa privada nacional, como TELMEX, han convertido a sus dueños en multimillonarios, pero, aparte de sus limosnas, ¿qué han redituado al país, a la gente que les cedió sus derechos sobre bienes de la nación? Poco, casi nada. El sacrificio, porque fue un sacrificio, no ha catapultado al país al primer mundo, y sí ha empobrecido a la mitad de su población. Y no es un sueños allí están los datos duros. ¿Por qué? Porque la cultura empresarial en México es mediocre, punto: "en otros países las empresas son las principales promotoras de investigación y desarrollo tecnológico…aquí esto no ocurre, aunque contamos con algunos de los hombre más acaudalados del planeta, estos no invierten un peso en ciencia y tecnología" (Javier Flores, La Jornada, 27/07/2010) las empresas mexicanas compran tecnología extranjera en muchos casos obsoleta y nos la venden a sobre precio. Las universidades públicas que tanto critica la derecha, producen más del 90% de la investigación en el país, dejando a las universidades y empresas privadas nacionales alrededor del 5% (según estudio de la UNAM, no refutado). En 2008 las patentes de nuevas tecnologías en el país, en un 89% fueron registradas por extranjeros. En le mismo periodo, el ITESM, el tecnológico de Monterrey, que es un modelo de institución de educación superior privada, creada bajos los auspicios de la cultura empresarial, registró tan sólo el 1.4 de total de patentes. Pero presumiendo que tuvieron 14 más que la UNAM (Guillermo Sheridan, revista Letras libres, julio de 2010). Ni a la iniciativa privada ni al gobierno les interesa en su mediocridad, invertir en el desarrollo tecnológico del país. El fin es el lucro. Si antes las empresas del estado enriquecían a políticos y burócratas de primer nivel a costa de su deterioro y quiebra, con la privatización y "la cultura empresarial", enriquecen a una elite, que ya dueños absolutos de las empresas no tiene el descuido de los corruptos funcionarios estatales que sabiéndose impunes administradores las exprimían hasta el límite. La "cultura empresarial" exprime al trabajador y al cliente, ejemplos, respectivamente: LFC y minera grupo México. La creatividad empresarial no se refleja en a realidad, ahí están los números, es solo discurso retórico y dogmático que repiten sin reflexionar los ingenuos: "la mediocridad del mexicano estriba en su incapacidad para la disciplina emprendedora", somos mediocres según estos tipos, por no evolucionar de simples trabajadores a empresarios. ¡Claro, empresarios que dependen en un 89% de la creatividad extranjera, son dignos de imitar! El empresario busca las oportunidades, según este discurso: que la educación pública le haga el trabajo de investigación, que el dinero público invierta en infraestructura que luego comprará a precios de ganga; lo que se resume en la máxima de esta "cultura corporativa": comprar barato y vender caro. En este sentido hasta la lucha de clases en México es mediocre, ¡cual movilidad social! Ah sí, ¡el narco!...ahí se ven, porque para criticar a Marx hay que leerlo, y no es enchílame otra (la correcta ortografía, no compensa la falta de talento, estará de acuerdo Lizeth seguramente…)