EDITORIAL: La riqueza como espectáculo
En la antigua Roma en la época de Nerón, se les llamaba libertos a aquellos hombres que, siendo esclavos, por mil y una razones alcanzaban su libertad. En el libro "Satiricón" nos cuenta la historia de una cena de Trimalción convocada por este hombre liberto con el fin de demostrar a los plebeyos y aristócratas de la época la opulencia en que vivía.
Describiré muy poco las exorbitantes, desmedidas y exageradas comidas y bebidas. Eran muy ricas en sabores y presentaciones, pero su fin era hacer ver al anfitrión como un hombre ampulosamente rico, caprichoso, voluble y de muy mal gusto.
Los platos servidos hasta con teatralidad como meseros entrantes al ritmo de la música. La entrada de la comida contenía ciruelas de damasco, miel y adormidera, jabalí relleno de salchichas y embutidos, pastas en forma de gallinas, tetas de cerda, bueyes enteros, pasteles y frutas, agua azafranada, tordos rellenos de pasta y nuez, ocas rellenas de pescados, ostras almejas y caracoles.
Lo que no se dice es cómo trataba a sus esclavos y a quiénes eran los invitados, pura gente lisonjera. La descripción hace énfasis en la vulgar ostentación del rico, para hacer sentir a los demás como inferiores
El relato viene a cuento por lo que sucede con el señor Salinas Pliego, mal trata a sus trabajadores con salarios al mínimo posible, no paga debidamente las utilidades, los contrata para ciertos servicios y los obliga a desarrollar otras labores adicionales; no paga los préstamos que pide y se vale de cuanta trampa leguleya puede, es insultante y agresivo, se ufana del dinero que ostenta y su tendencias clasista y racista no las puede ocultar. Una vulgaridad sólo comparable a Trimalción. Le gusta estar rodeado de lisonjeros y abyectos, presumir que tiene más que muchos, desde luego a los que maltrata y menosprecia.
Decía Sócrates: "quien hace bien, vive bien" considerando que vivir bien es vivir justa y honestamente; y si hablamos de justicia, esto es darle a cada quién lo que corresponde. "Dadle al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios" dijo Jesús.
Pero este señor en cuestión, no le llega ni a calor las enseñanzas de los sabios, su fin es engordar la cartera sin escrúpulos no le importa el medio ni a quien explote o fraudé.
Aquí va el pero: dicen los que creen en místicas orientales: existe el karma; otros exponen: la justicia es divina y algunos: "el agua volverá a su nivel".
El emporio empresarial Azteca está en grave decadencia, van cinco empresas que se declaran en bancarrota y se acogen al sistema de quiebra.
En Estados Unidos, los acreedores ya le cobran 600 millones de dólares -de 400 que pidió prestados- y los juicios van progresando en favor de los gringos; en México blando y bonito, de 74 mil millones que debía, logró el acuerdo de pagar 32 mil millones en abonos chiquitos como en Electra; aunado el problema que TvAzteca ha tenido apagones de transmisión y no los pudo evitar. Ricardo tiene varios días que no aparece en los medios.
En este semanario hace tiempo dimos la alerta sustentada en los excesos del señor Salinas y sus tendencias de ostentación, advertimos de la expulsión de empresas Azteca de la Bolsa de Valores de New York, luego la exclusión de la bolsa Mexicana de Valores y como natural suceso la quiebra del emporio.
Volvemos a avisarle a los usuarios de Banco Azteca: están a tiempo de retirar sus ahorros y a los que tienen AFORE Azteca cambien de empresa, porque está en una tablita su dinero, su futura pensión y los ahorros de su vida.
En este psudoempresario se confirma que los más adinerados de nuestro país no se hicieron por el ingenio o capacidad, más bien por el dinero del erario que les regalaron desde el poder en turno.
Antes un billón de pesos por año se esfumaba y nadie sabía cómo, pero eso sí, de pronto los políticos y sus secuaces aparecían con grandísimas sumas de propiedades, inversiones y negocios.
Reitero: no nos fijemos en lo que dicen, miremos cómo viven. Podrán mentir, pero su esencia no la pueden esconder.
Moises Zepeda Gómez / Para Horizontes