EDITORIAL: Ser o estar
Las definiciones del "ser" no están debidamente ilustradas para los pensadores de los tiempos anteriores y actuales, sigue siendo un paradigma cada vez de nuevas corrientes de pensamiento; la pregunta es demasiado amplia y las respuestas posibles demasiado insuficientes; para Aristóteles había dos opciones el "ser" en acto (su forma ya realizada) y el que está en potencia (el que puede realizarse); en cambio el estar es simplemente el acto físico de presencia.
Para los efectos de este escrito, me refiero a la humano en su relación con su consciencia, su identidad y sentido de la vida.
Hay una razón para el presente escrito, apenas llevamos 5 meses de la toma de posesión de los nuevos representantes de los gobiernos federal, estatales y municipales y las aguas ya empiezan a agitarse, inicia el zancadilleo simulado, las notas haciendo referencia sucia a opositores, el colmillo aparece no como muestra de mucha experiencia más bien como gruñido de "ese hueso es mío".
Las zacapelas entre los que estaban y quisieron ser, pero no están o llegaron a donde la vorágine de la tormenta política los llevó; otros como náufragos políticos, se equivocaron al apostarle a padrino equivocado (cualquier referencia a Lomelí, Monreal, o Adán Augusto es mera coincidencia). Hablar de los opositores es perder el tiempo en el infinito vacío.
Entre lobos colmilludos y ovejas novatas Son momentos donde las oleadas de personas se "arriman" a la sombra del ganador, la 4T es pródiga en cobijo para migrantes, damnificados políticos causados por los vectores económicos, de poder, desastres en negocios propios, cuestiones inmobiliarias, escondrijos judiciales; rescates de familiares tramposos (cualquier semejanza con Sayula es mera coincidencia), buscan un salvavidas que les permita seguir trepados en "la rueda de la fortuna".
Pero volviendo a la médula del asunto que nos trae hoy: en MORENA sucede de todo, los que son y los que están.
Para diferenciar un poco, primero pondremos las premisas de las definiciones:
Muchos se dicen de izquierda, que hasta tomaron las armas, que fueron encarcelados por esta causa; ¿eso los hace de izquierda? No, tal vez lo fueron. Cuando tengo la oportunidad de escuchar a estas personas y hacen gala que tienen 30 años siendo de izquierda, no les creo, porque un auténtico izquierdista ni lo dice ¿cómo saber si lo es? Es Simple, cómo dijo Jesús: por sus frutos los conoceréis.
Se observa lo que hace, si es un vividor cobijándose con el dicho, es un derechoso dichoso buscando su propio enriquecimiento y bienestar mimetizándose de izquierdoso.
Puesto lo anterior: Ser de MORENA es tener consciencia de pueblo, poseer y vivir los principios de humanidad y compasión, saber que si llegase a un puesto de gobierno es para llevar a un mejor estado la vida a la gente; que la mayor riqueza que se puede alcanzar como funcionario es el beneficio del deber cumplido en la forma más ética.
En cambio, estar en MORENA es más simple, puede usted ingresar y si le interesa tener un lugar de relumbrón o donde pueda hacer negocios fáciles y ventajosos, basta que se acerque a cualquier funcionario reconocido venido de otro partido y tendrá la puerta abierta. O también lograr mediante la compra de votos y llevando acarreados a una asamblea de elección suficientes personas (no importa si no están afiliadas, ahí se incorporan, aunque saliendo de la asamblea vayan corriendo a otro partido a hacer lo mismo, como ya sucedió muchas veces y varios lugares, bueno, si no cree sólo mire a quiénes fueron candidatos y observe si nacieron en el partido guinda o son mutantes de color).
¡Y vaya que hay lobos con piel de oveja!
Moises Zepeda Gómez./ Para Horizontes de Sayula