lunes, 6 de abril de 2026

 EDITORIAL: Cayeron las mentiras

A cada paso y con cada declaración del polémico y diabólico presidente de los Estados Unidos, se revela un patrón constante de falsedad. Sus palabras erosionan cualquier posibilidad de concederle el beneficio de la duda. Por el contrario, su conducta refuerza la percepción de una actitud profundamente hostil: cuando habla, su mirada parece encendida por un odio que delata la intensidad de sus intenciones.

Cada vez se fortalece más la sospecha -o incluso la convicción- de que el narcotráfico no opera de manera aislada, sino que mantiene vínculos complejos con estructuras de poder. Basta seguir el rastro de los hechos: las formas, los métodos y los daños provocados dejan indicios difíciles de ignorar.

Se han incautado armas de uso exclusivo del ejército estadounidense. Surge entonces una pregunta inevitable: ¿quién las suministra? Si su fabricación y comercialización están altamente controladas, resulta contradictorio que terminen en manos del crimen organizado.

Del mismo modo, es difícil explicar cómo pueden cruzar toneladas de drogas, precursores químicos y sustancias elaboradas sin enfrentar obstáculos significativos. Más aún, cómo logran distribuirse con tal rapidez y facilidad, casi como si se tratara de productos de consumo cotidiano.

Este fenómeno parece tener al menos dos vertientes claras: por un lado, el enorme flujo de ganancias a ambos lados de la frontera; por otro, los beneficios que ciertos líderes del narcotráfico obtienen al negociar su destino, accediendo a reducciones de condena o incluso a nuevas identidades que les permiten reiniciar sus vidas. Ejemplo: Mayo Zambada, Ovidio Guzmán, Vicente Zambada Niebla, Jesús Reynaldo Zambada García, Dámaso López Núñez, Lucero Sánchez López, Emma Coronel Aispuro y otros de los 27 entregados.

En este contexto, resultan contradictorias las exigencias reiteradas del gobierno estadounidense para frenar el tráfico de drogas hacia su territorio. Más que soluciones, estas demandas pueden interpretarse como parte de una narrativa política que mantiene la presión sobre gobiernos de otros países.

No sería la primera vez que el tema del narcotráfico se utiliza como instrumento de tensión internacional o como justificación para intervenir en asuntos internos de otras naciones. La historia reciente ofrece ejemplos como Venezuela, Irán, Ucrania que invitan a la reflexión.

La situación se vuelve aún más compleja a la luz de diversos análisis periodísticos especializados, que señalan la profundidad y las múltiples aristas de este problema.


 


Las inferencias de este analista sugieren que el CJNG habría estado preparando una asonada con el objetivo de alterar el orden público y generar condiciones de violencia que pudieran propiciar una eventual intervención directa del ejército de Estados Unidos en México.

Como sustento, se mencionan diversos casos y detenciones: Abiham "N", excomisario de policía, junto con tres elementos más en Chiquilistlán; dos policías en Atemajac de Brizuela; José Manuel, alias "El Male"; David, alias "El Chimpa"; Diego, exalcalde de Tequila, Jalisco; Alma Rosa, alias "La Leona", en Tala; así como Luis, señalado como alto funcionario del gobierno de Nayarit. También se reporta la desarticulación de una célula de ocho integrantes en Puerto Vallarta.

De acuerdo con información difundida por el diario Milenio, suman 176 personas detenidas vinculadas a este cártel. 

Por su parte, en conferencia de prensa en la mañanera se ha informado sobre la detención adicional de al menos 70 individuos en distintos estados de la República.

En un hecho reciente, en Guadalajara fue detenido un individuo conocido como "El Padrino", identificado como propietario del bar Adelitas en Tijuana, acusado de explotación sexual y presuntamente vinculado a este mismo grupo delictivo.

Estos hechos ocurrieron antes y después de la presunta detención de Nemesio Oseguera, mediante un operativo eficaz, multidisciplinario y sorpresivo en las cabañas de Tapalpa, donde, según versiones, se encontraba.

Es en este punto donde la figura del general Trevilla agiganta un matiz de nacionalismo. Mantener en secreto una operación dirigida a contener un movimiento de carácter subversivo -que, según se plantea, buscaba servir a intereses externos y generar condiciones para una eventual intervención extranjera- exige paciencia, inteligencia, capacidad de análisis y una estrategia cuidadosamente diseñada.

El mando militar tuvo que planear, ejecutar y concluir con éxito, y en absoluto sigilo, una maniobra de alta complejidad y riesgo. El resultado sorprendió a muchos; sin embargo, la magnitud del trasfondo explica por qué la operación se mantuvo fuera del alcance de distintos niveles y estructuras de gobierno. Hoy, incluso, salen a la luz indicios de que algunos cuerpos de seguridad habrían estado infiltrados o vinculados a Oseguera.

Finalmente resulta, que hasta cuerpos de seguridad completos estaban al servicio de Nemesio Oceguera. El más furibundo por este hecho es Trump, porque le quitaron de las manos el pretexto para invadir México.

Moises Zepeda Gomez./ Para Horizontes


No hay comentarios:

Publicar un comentario