miércoles, 3 de junio de 2026

 EDITORIAL: Que habría grave escasez de agua en Sayula en próximos años


A sugerencia de uno de nuestros lectores, hacemos el comentario de la Conferencia dictada por un Geógrafo invitado a una reunión que se efectuó hace algunos años en el Centro Universitario del Sur, cuando el problema del uso de los cañones anti granizo, quien señalaba que de acuerdo a pronósticos de tipo ambiental, habría una escasez de agua en Sayula dentro de algunos años, en ese entonces el conferencista vaticinó que dicha escasez se daría hacia el  año 2030.

Ciertamente no se tienen mayores datos que abundaran sobre el cimiento de dicho pronóstico, empero cualquier tipo de prevención que abone al cuidado de nuestros recursos hídricos siempre será bienvenido sobre todo de los que sugieren cuidar al máximo el consumo más aún cuando los asentamientos y creación de nuevas colonias están a la orden del día y que cada vez se habrá de ocupar más agua.

Es decir, que para llevar agua potable hacia  nuevas colonias se sugiere primero la realización de estudios sobre el estado que guardan nuestros mantos freáticos antes de que las autoridades municipales otorguen permisos de lotificación para nuevos asentamientos que permita reglamentar en lo posible la mejor distribución del vital líquido.

El comentario sobre el particular viene a colación porque, parece nada, pero ya han pasado varios años de la conferencia y pronóstico antes mencionado de esta reunión, y cada vez se ve más cercano ese 2030 fatídico, fecha en que supuestamente habría esa escasez de agua augurada por este conferencista para Sayula especialmente.

Por razones históricas Sayula goza de una fama no muy grata desde cuando se registró una gran sequía en el siglo XIX y que obligó a que se hiciera famoso el dicho aquel de : "Hasta que llovió en Sayula…" y que hasta nuestro días persiste cuando no llueve muy seguido.

Si tuviéramos que hacer lo necesario como habitantes de este municipio, tendríamos que hacer un plan de manera integral para cuidar tan importante recurso. Empezando por realizar las obras que nuestras calles necesitan desde hace ya muchos años, que no son otras que la rehabilitación de los sistemas de distribución del agua potable así como las del drenaje que por su antigüedad es impostergable su necesario reemplazo.

Empezar a cultivar tanto a nivel escolar como ciudadano un auténtico nivel cultural que nos lleve a crear conciencia sobre la importancia de cuidar el agua en su manera de uso cotidiano así como de evitar su desperdicio, ya que se tiene conocimiento que alrededor de entre un 25 a un 30 por ciento del agua extraída se pierde por mal uso o por fugas en las tuberías en mal estado.

Comenzar a desterrar los malos hábitos de tirarla o desperdiciarla en eventos tan triviales como insustanciales como el mal humor del carnaval o recientemente el día del estudiante o simplemente para estúpidamente lavar la cochera y las banquetas con el abundante chorro de la manguera de agua limpia y fresca que ya la quisieran de esa calidad en la capital del estado y en otras entidades y municipios.

Y llegar a formarnos una cultura del agua que nos lleve a superar el desdén y mal trato con que tratamos este tesoro natural porque tendemos a no apreciar los humanos, el auténtico valor que tiene el agua y que quizá lo lleguemos a apreciar cuando ya no lo tengamos.

Malos profetas o como les quiera usted llamar, pero no son pocos los científicos que afirman que no pasarán muchos años, (el futuro ya cercano), cuando en el mundo  las guerras que libren los humanos, ya no serán por el oro, por la plata o por el petróleo, sino por el agua, quizá hasta entonces los hombres comprenderán su real valor.


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