miércoles, 15 de julio de 2026

 EDITORIAL: Ascensionistas

En el libro de ciencia ficción "El rascacielos" de James Graham Ballard, se describe cómo en un edificio de 40 pisos viven personas y por cada piso una clase social.

Se generan grandes conflictos por el sabotaje a los servicios y por la aspiración de los residentes de piso inferior luchando elevarse a un nivel superior.

¿Le suena conocido? Platiquemos.

Los humanos por causa de su soberbia y ambición, por el principio de dominación y sometimiento de otros, han generado lo que se llama clase o raza superior o inferior; la clase es en función del nivel de vida que tienen o que aparentan tener y la raza, es la supuesta diferencia antropológica basada en el origen o nivel de vida de la persona.


En dicho libro, los de clase alta viven en pisos superiores y los bajos, como su nombre lo indica en planta baja.

  En la vida real, existen los inquilinos del subsuelo que viven en el sótano 1 y hasta sótano 2; son aquellos que para permanecer en la existencia deben buscar la comida hasta en los botes de basura; los del sótano 1 obtienen algún ingreso ocasional y pueden tomar alimento 1 ó 2 veces al día; luego seguimos los de la planta baja y primer piso; aquí estamos la inmensa mayoría de los mortales, obtenemos lo suficiente para alimentarnos, vestirnos y calzarnos, podemos tener acceso a algún nivel escolar, propietarios de un pequeño negocio y somos los que talachamos para que el edificio no se venga abajo.

Por naturaleza el hombre busca una mejor vida, y eso se vale; lo que no debe ser es que, teniendo un nivel de vida, usted mienta para aparentar que vive en un piso superior porque a nadie engaña, a no ser que a usted mismo.

Le doy un caso: una persona que tenía un nivel de vida adecuado y me comentó que le molestaba mucho que le dijeran fifí, sólo porque él si tenía más dinero que los demás. Le aclaré: "usted no es fifí", los de esa clase son Carlos Slim, Ricardo Salinas, Germán Larrea, Lorenzo Servitje y esas personas que determinan el rumbo económico del país; ni usted ni yo somos fifís, vivimos en planta baja porque si nos falta el ingreso caeremos al sótano.

Somos los que sostenemos el edificio llamado nación, porque si se derrumba moriremos aplastados y los de las plantas superiores caerán como costales llenos de arena, algunos hasta el sótano.

¿Usted en qué piso dice o siente vivir? 

Moise Zepeda Gomez. / Para Horizontes


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