EDITORIAL: El Futbol
Para usted ¿Qué es el futbol?
¿Un pasatiempo, un juego para desarrollar la libertad, una sintonía con la dignidad, la armonización entre la habilidad, ingenio y astucia? O ¿un distractor para olvidar su realidad, sus problemas, sus angustias, su condición?
Puede considerarse como un medio de transformación permanente de una cultura tan universal, como redonda es una pelota, y que sirve como crecimiento integral de las personas; hasta puede ser contemplado como un ocio con pasión y alegría donde se da la comunión en la comunidad.
¿De quién es el futbol de la FIFA o del pueblo?
Para los directivos es una verdadera fuente de ingresos, recibirá la FIFA de manera oficial (sin considerar la reventa ilegal que hizo) cerca de 11 mil millones de dólares por derechos, patrocinio, mercadotecnia y boletaje en un mes y medio del torneo actual. Considerando que no invirtieron en estadios, seguridad, arreglo de vialidades, plazas, ni aeropuertos porque todo corrió por cuenta de nosotros los ciudadanos (por medio de los tres niveles de gobierno); sí, pagamos nosotros, esas personas a los que nos fue vetado por los precios poder asistir a los encuentros.
El que los avaros y vulgares ambiciosos se hayan adueñado de la religión del futbol, no le quita que el pueblo siga soñando y disfrutando de algo tan común como distractivo, donde se vale la imaginación, la fantasía y los sueños.
Los niños divirtiéndose con cualquier pelota y soñando ser Ronaldinho, Messi o un super portero que vuela y ataja cualquier obús, mientras los adultos deshaciéndose de los problemas de la semana durante esa hora y media, continuada con la reunión post juego para el análisis y comentarios; por ese tiempo pasaron a segundo plano los esfuerzos, problemas y trabajos de la semana.
Las reglas de juego (no del balón), impuestas por los directivos y secundadas por la mano negra de las mafias obligan a los jugadores a participar en los términos que los excelsos dueños imponen, ofende la dignidad de las personas al reducir su libertad; los poderosos imponen salarios, tiempos y hasta formas de vida. Los cuidan como quien vigila un caballo de carreras en los Derbys internacionales, una vez agotados sus recursos pasan a otro nivel de trato y hasta de olvido, si perdura su recuerdo es porque el pueblo lo conserva, no los dirigentes. No se puede dudar que en estos momentos que Argentina pasa por gravísimos problemas económicos y sociales (no pueden comprar ni carne de pollo, res o cerdo; los que pueden comprar deben consumir carne de burro), los Sionistas estén ayudando a Miley con el distractor de la copa y por ese motivo les urge ganar la copa para un poco calmar a la gente.
Para volver al pueblo lo que es del pueblo, debería hacerse una liga internacional independiente donde el trato del jugador sea con decencia y por su vocación y entrega al deporte garantizarle una pensión adecuada para una vida digna.
Existen muchas formas de darle sustento a un programa como este, como dar un salario mínimo y máximo a los jugadores profesionales, jugar durante cierto tiempo le daría el derecho a una pensión con los excedentes de la diferenciación de los actuales pagos. Permitir la existencia de ligas o asociaciones de jugadores que velen por sus derechos y por sus años de vida. El gobierno vigilar el cumplimiento de normas, porque actualmente los deportistas no tienen el derecho humano de recurrir a una corte cuando se incumple un contrato o pago acordado.
En mi caso, insistiría que los gobiernos deben regular ese monstruo que huele a corrupto llamado FIFA.
Moises Zepeda Gomez / Para Horizontes

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