Las defunciones por homicidios.
Por Arturo Fernández Ramírez
27,989 defunciones por presunto homicidio, se registraron de enero a diciembre de 2025. El principal medio especificado que se usó para provocar la muerte fue el disparo con arma de fuego (70.8 %). Los objetos punzocortantes se ubicaron en la segunda posición (9.4 %). Tomando como base la tasa por cada 100,000 habitantes, las mayores fueron en Colima con 89, Morelos 58, Sinaloa 57, Baja California 55, Sonora 54 y Chihuahua 53. Esta información tiene relación directa con los índices de inseguridad que vivimos. Lo que nos hace replantear nuevamente la necesidad de tomar cartas en el asunto.
El pasado 3 de agosto de 2026 el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) dio a conocer las cifras preliminares de las estadísticas de defunciones. Que se registraron por presunto homicidio, a nivel nacional y en cada entidad federativa, durante 2025. Son alarmantes los fallecimientos que ocurren a causa de la violencia que vivimos en todo el país.
La tasa de presuntos homicidios fue de 21.4 por cada 100 mil habitantes: 4.7 en mujeres y 38.4 en hombres. Observándose una disminución en comparación con la de 25.8 que se registró en 2024. Y, en números, el año pasado ocurrieron 27,989 muertes contra 33,550 del antepasado, es decir, 18 % menos. Con todo y ello, debemos reconocer que sigue siendo muy alta la incidencia delictiva que provoca esos fallecimientos.
Colima, Morelos, Sinaloa, Baja California, Sonora y Chihuahua, encabezaron las lista de las entidades con la mayor tasa de homicidios por cada 100,000 habitantes. En contraste, Yucatán, Coahuila, Durango, Chiapas, Querétaro, Tamaulipas, Tlaxcala, Hidalgo y Ciudad de México, tuvieron la menor incidencia. Jalisco también registró una disminución de 2024 a 2025. En tasa, de 21 a 16; y, en número de homicidios, de 1,868 a 1,396.
En cuanto al medio que se utiliza para los homicidios, el 70.8% fueron con armas de fuego. El 9.4% con objetos punzocortantes y el resto con otros mecanismos. Lo que confirma la relación directa con la violencia que se vive al interior de nuestro país.
Aunque la anterior información refleja una disminución en comparación con años anteriores. Lo cierto es que siguen siendo cifras alarmantes, miles de homicidios indican el grave problema de la inseguridad pública de nuestro país.
Lo que nos hace replantear nuevamente la necesidad de tomar cartas en el asunto. Gobierno y sociedad tienen que trabajar juntos para combatir las causas de la inseguridad y violencia. De lo contrario, si un año disminuyen las cifras, nada garantizará que para el siguiente se incrementen. Lo ideal es que se mantengan de manera sostenida a la baja.

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