El Día Internacional de la Mujer.
Por Arturo Fernández Ramírez
Superar los prejuicios arraigados, desaparecer las desigualdades, barreras, brechas y violencia que todavía prevalece en contra de las mujeres. Reconocer y respetar sus derechos para lograr su empoderamiento en todo el mundo. Son algunos de los motivos que justifican el 8 de marzo como símbolo de la lucha histórica por la igualdad de género. Reflexionemos en torno al verdadero sentido de esta fecha y pugnemos por una justicia social.
El primer antecedente se remonta al 28 de febrero de 1909, recordando la huelga de trabajadoras del sector textil del año anterior en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos. Pero, fue en 1975, durante el Año Internacional de la Mujer, cuando las Naciones Unidas conmemoraron por primera vez el Día Internacional de la Mujer. Siendo hasta 1977 cuando se formalizó de manera oficial.
La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó en 1979 la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW). México lo firmó en 1980 y lo ratificó el 23 de marzo de 1981. El objetivo principal es proteger los derechos humanos de las personas del sexo femenino. Exigiendo que los Estados Miembros desaparezcan de la esfera pública y privada, incluido el ámbito familiar, las distinciones que atentan en contra de ellas. Hasta que se alcance una igualdad sustantiva entre mujeres y hombres, tanto en las leyes como en la vida real.
De acuerdo a la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2021, generada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). El 70.1% de las mujeres han experimentado al menos una situación de violencia psicológica, física, sexual, económica, patrimonial y/o discriminación, a lo largo de la vida. Y, el 69.7% desconoce la existencia de protocolos cuando están frente a un entorno de agresión.
El 8 de marzo pretende crear conciencia de la necesidad de empoderar a las mujeres en todos los ámbitos. Proteger sus derechos y garantizar que puedan alcanzar todo su potencial. También sirve para visibilizar la desigualdad y discriminación que aún viven en todo el mundo, incluyendo la brecha salarial. Debiendo recibir la misma remuneración cuando realizan un trabajo igual que los hombres. Y puedan incrementar su presencia en puestos de liderazgo, eliminando la doble jornada laboral.
Apoyemos la participación y el activismo de toda lucha histórica, promovamos la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer. Rompamos las barreras y estereotipos que las marginan o discriminan. Y generemos las condiciones de equidad que materialicen una verdadera justicia social.

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