Los diputados plurinominales en la reforma frenada de Sheinbaum.
Por Arturo Fernández Ramírez
Garantizar la voz de las minorías es la esencia de la representación proporcional en un sistema democrático. Evitando que la hegemonía de un partido político lo ponga en riesgo.
Esto, al parecer, se mantenía en la iniciativa de la reforma electoral presentada por la presidenta de la República Mexicana y que se frenó. En la Cámara de Diputados continuarían los mismos 200 plurinominales, pero ahora, electos por el voto directo.
Dejarían de llegar personas que nunca hicieron campaña y ocuparían una curul quienes pidieron al electorado en forma directa su apoyo. Lo cual se visualizaba mas justo.
Aunque dicha reforma electoral fue frenada por falta de votos para alcanzar la mayoría calificada. Porque algunos partidos aliados estuvieron en desacuerdo en algunos puntos de la iniciativa. Vamos a analizar la parte de los diputados plurinominales cuya propuesta era que fueran electos por el sufragio directo de la ciudadanía.
Lo que parecía más justo, sobre todo para las y los que pierden una elección. Que, a pesar de haber invertido tiempo, dinero y esfuerzo, ninguna posición alcanzan. Pero, en cambio, ven que, gracias a su campaña, son otros los que ascienden al cargo sin haber salido a las calles a dar la cara al electorado. Su único mérito es ser líder partidista, cercana o cercano a él o a ella, o, a las cúpulas del poder. En la exposición de motivos de la iniciativa destacaba lo siguiente:“…
La reforma que se propone no elimina el principio de representación proporcional, por el contrario, revalora su papel democrático de representación de las minorías, busca atender la crítica social a la designación cupular de los legisladores plurinominales al margen de la voluntad de la militancia y de la ciudadanía. Se trata, por ello, de transitar hacia un modelo en el que la pluralidad no sea resultado exclusivo de acuerdos internos partidistas o de las cúpulas dirigentes, sino de la expresión directa de la voluntad popular.
La consolidación democrática exige no debilitar la representación proporcional, sino fortalecer su legitimidad pública mediante sistemas que consideren la participación popular en la asignación. En este sentido, la propuesta aquí planteada permite superar la percepción negativa que la ciudadanía tiene de las diputaciones plurinominales y reafirmar su función de equilibrio y pluralidad del principio de representación proporcional. Se propone perfeccionar el actual modelo sin obstaculizar la pluralidad, pues mantiene un sistema mixto con la distribución vigente, trescientas diputaciones de mayoría relativa y doscientas de representación proporcional, con las mismas reglas de distribución, pero le devuelve a la ciudadanía el poder, básico en una democracia, de elegir a sus representantes. La democracia se debilita cuando se percibe distante, costosa o capturada por intereses particulares, económicos o políticos. Se fortalece cuando es transparente, equitativa, austera y cercana a la ciudadanía.
Bajo esa premisa se inscribe la presente iniciativa”.Es importante seguir garantizando la voz de las minorías, y, si se busca una mayor legitimidad en quienes lleguen a la Cámara de Diputados. Considero que se debe analizar y debatir a fondo y de cara a la sociedad. Para que se determine lo que más fortalezca y convenga a nuestro sistema democrático. Veremos qué sigue después de este revés político.

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