EDITORIAL: Imprescindible una filosofía nuestra
Es tan necesaria una filosofía latinoamericana, tan propia como nativa, por los entuertos que llevan a crisis el futuro y pensamiento de niñas y niños por políticas acaecidas últimamente a nivel gubernamental.
Dos funcionarios de alto nivel: uno secretario de Educación y el otro director de desarrollo de materiales como los libros, peleando y discutiendo, pero anteponiendo el ego y la vanidad a los problemas del futuro de los niños de México.
Ambos acusándose y tirando lodo en todas direcciones, con la mayor hipocresía posible.
Pero el problema es la falta de una adecuada filosofía, porque todo lo encuadran en una sola secretaría cuando la educación es una necesidad de más de la mitad de México, Veámoslo como lo dijo Zea: es una grande diversidad, asimetrías económicas donde todavía hay extrema pobreza y riqueza, escolaridades irregulares que van desde el analfabetismo lector hasta el analfabetismo funcional, el mosaico pluriétnico donde se habla 68 lenguas madre. Dentro del país; sigue habiendo diferentes cosmovisiones que generan encontradas políticas de convivencia y sus necesidades de conocimiento.
La supuesta filosofía del humanismo mexicano se quedó enana ante la dimensión del problema generado por esos funcionarios.
Nadie mira la dimensión de la necesidad de nuestro México en la medida necesaria.
Hoy, más que nunca seguimos huérfanos de una filosofía que venza a los egos, vanidades y ambiciones.
Los administradores del gobierno siguen como los analfabetas funcionales, sin abrir los canales de la comunicación y enseñanza a las tecnologías, llevar al IA hasta el rincón más alejado, los medios existen y servirían para que las personas tengan más información, pero lo más importante es que tengan formación.
Muchos intereses están detrás de esa mina llamada educación,
empresas editoras y hasta embotelladoras, pero también quieren el control de la vida y pensamiento de los mexicanos.
Ahí están agazapados esperando dar el zarpazo y apoderarse de la vida nuestra mediante los mecanismos escolares.
En serio que requerimos una auténtica filosofía que cimente el pensamiento y la formación del pueblo.
La llamada filosofía humanista la tienen sólo como propaganda de marketing ¿dónde están sus bases? ¿en que aterrizan su praxis? ¿cómo el pueblo forma parte de élla?
Muchos de los perorateros usan el nombre y sólo repiten lo que escuchan sin tener consciencia de lo que en profundidad conlleva.
Moises Zepeda Gomez./ Para Horizontes

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