miércoles, 4 de marzo de 2026

 Pérdidas millonarias por la violencia del fin de semana.

Por Arturo Fernández Ramírez

Coparmex Jalisco estima pérdidas millonarias tras los hechos de inseguridad del pasado 22 de febrero de 2026. Las empresas grandes y medianas fueron afectadas por un millón de pesos; las pequeñas por 50,000; y las micro, hasta 10,000 cada una. Otras fuentes reportan más de 280 autos particulares destruidos y calcinados; negocios incendiados; ausentismo laboral; cierre de giros; falta de movilidad; entre diversas más. Aunado al grave estado de zozobra que vivió toda la población. Lo que nos debe hacer reflexionar sobre la importancia de juntos, gobierno y sociedad, construir o reconstruir el tejido social como premisa del combate a lo que hemos dicho es el talón de Aquiles de los tres niveles de gobierno.


     Datos preliminares reportan, por ejemplo, quebrantos de entre $ 700,000,000 y $ 800,000,000 en el Mercado de Abastos Guadalajara. Los industriales de Jalisco estiman pérdidas por más de $ 100,000,000. Los grupos aeroportuarios y aerolíneas perdieron más de 28 mil millones de pesos en la Bolsa Mexicana de Valores, con 261 vuelos cancelados en 48 horas. El domingo 22 de febrero, 81% de las compañías tuvo daños en su operación por la cancelación de servicios, suspensión o reducción temporal de actividades. El lunes el ausentismo laboral alcanzó el 90%, con miles de trabajadoras y trabajadores resguardados por el temor.

       Si bien a todas y todos afectó dicha violencia, debemos reconocer que para muchas y muchos, tuvo y tendrá mayor impacto. Sobre todo, para quienes el giro comercial destruido constituía su única fuente de ingresos. El vehículo incinerado era una herramienta de trabajo, medio de transporte y parte básica de su patrimonio formado con esfuerzo y sacrificio durante años. Ellas y ellos tardarán mucho tiempo en su recuperación económica y laboral.

     Aunque Jalisco, en varias ocasiones, ha sido escenario de la caída de grandes y poderosos presuntos líderes de la delincuencia organizada. Es la primera vez que se vive una ola de violencia de la magnitud como la del pasado 22 de febrero de 2026. A raíz del operativo militar en el pueblo mágico de Tapalpa. Provocando un verdadero estado de zozobra en toda la población de nuestra entidad federativa y otras más.

     Estos acontecimientos, inéditos en esa magnitud, nos deben poner a reflexionar sobre la necesidad de construir o reconstruir el tejido social. Que desde hace mucho tiempo ha sido señalado por estudiosos y especialistas, como una de las principales causas de la inseguridad y descomposición comunitaria que padecemos. La premisa fundamental del combate a lo que hemos dicho es el talón de Aquiles de los tres niveles de gobierno, tiene que girar en torno a un trabajo conjunto del gobierno y sociedad, en el restablecimiento de los valores y principios. Ojalá que así lo empecemos a llevar a cabo.


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