miércoles, 17 de junio de 2026

 EDITORIAL: La humanidad perene

El mundo y con él, los hombres hemos tenido ciclos de guerras, imperios, dominios, sometimientos, esclavitudes y grandes cambios, muchos para bien y otros oprobiosos. La humanidad ha sido superior en todos los casos.

La actual encíclica del Papa León XIV es un verdadero pregón de un profeta al nivel de un ser iniciado; no se arredra ni ante los poderosos ni ante los opulentos; lo mismo le declaró su hipocresía a Trump por su actuación en contra de los desvalidos como los habitantes de Gasa; así mismo hizo que se ubicaran los acaudalados desarrolladores de las nuevas tecnologías.

 


La Iglesia Católica debería estudiar la nueva encíclica y hacerla parte del mismo catecismo que se imparte; cuestiones tan importantes como el diálogo con las ciencias humanas; la Doctrina Social siendo discernida por la comunidad; el ser humano como imagen de Dios; la igual dignidad de los seres humanos; los principios del bien común; El principio del destino universal de los bienes; el principio de subsidiariedad; el principio de solidaridad; el principio de la justicia social.

La grandeza humana ante las promesas de la IA.

La cultura del poder -"La normalización de la guerra, la fuerza sin límites, armas e IA, la crisis del multilateralismo, un supuesto realismo político y la civilización del amor"-  

Construir la civilización del amor - "Desarmar las palabras, construir la paz en la justicia, asumir la mirada de las víctimas, cultivar un sano realismo, relanzar el diálogo, la necesidad de la diplomacia y el multilateralismo, orar y esperar"-.

En su introducción especifica lo magno de la humanidad, pone la encrucijada donde el hombre debe decidir si vuelve a construir una torre de babel donde nadie entiende a nadie o una ciudad donde Dios y los humanos habitemos juntos.

Cada generación va recibiendo como herencia una tarea de darle forma a su tiempo; hacer las cosas para proteger la dignidad de las personas y que cada ejercicio que se haga debe contribuir a hacer un mundo más justo.


Moises Zepeda Gomez./ Para Horizontes


No hay comentarios:

Publicar un comentario