EDITORIAL: El otro poder en Jalisco
"El príncipe" de Nicolás Maquiavelo es el devocionario obligado para cualquier persona que quiera dedicarse a la política y que su afán sea retener el poder, pero no al servicio del pueblo.
Los PANARANJAS como soberbios que son, no admiten sugerencias ni consejos, éllos saben todo, tienen todo y se molestan si alguien osa reclamarles.
Pero, parece que nunca leyeron la novela "El príncipe" y por eso, les copio un tramo que aplica como calzador al pie, especialmente al señor Lemus que parece "que no sabe" qué sucedió ni porque la manifestación terminó en violaciones graves a los derechos Constitucionales de México y los básicos decretados por la Comisión de Derechos Humanos de la ONU.
Pongo el texto:
"Y no le bastó hacer fuerte a la Iglesia privándose de parciales, sino que, deseando el reino de Nápoles, lo compartió con el rey de España, de modo que, siendo árbitro absoluto de Italia, metió en Italia a un rival para que en él se apoyaran los descontentos y los ambiciosos. En vez de mantener en Nápoles un monarca tributario suyo, le echó de allí llamando a quien pudiera arrojarle a él".
"De aquí se desprende una regla general que, o no falla nunca o falla muy rara vez, como es la de que quien ayuda a otro a engrandecerse trabaja en daño propio".
¿Quién mueve los hilos en Jalisco?
¿Qué sucede en Jalisco y con grave acento en la conducta del señor gobernador?
Hizo un compromiso abierto ante jóvenes del ITESO y se miraba sincero, aseguraba que no habría represión en la manifestación del 11 de octubre; así mismo, comentó que no existía la posibilidad de privatización. Pero, aquí va el pero, en la manifestación no sólo hubo represión seguido de privaciones ilegales, torturas y acusaciones a estos reprimidos de presuntos delitos tan graves como lesiones a agentes de la policía, las que ameritan cárcel por varios años. Dura lección para quién ose hacer valer sus derechos tanto del agua como del aire, como de la
Lo sustantivo por la peligrosidad que implica, radica en la dudosa autoridad de Lemus, habiéndose comprometido a una tregua pacífica con el pueblo, la policía respondió como lo saben hacer los dictadores: con chorros de agua, gas lacrimógeno, golpes, secuestros, tortura, encarcelamiento y acusaciones graves. ¿Si no lo ordenó él, entonces quién?
Otro asunto grave también: ¿quién es el poder supremo en Jalisco? Si Lemus dijo "no habrá represión" ¿por qué sucedió?; Si el "gober" dijo que no habría privatización ¿por y para qué aferrarse a presentar el proyecto de endeudamiento a la Cámara de Diputados? ¿qué o quién lo obliga?
La actuación medrosa y desautorizada de Lemus nos obliga pensar: ¿qué poder es quién gobierna Jalisco? ¿qué potencia, grupo, o empresa presiona, ordena y mueve los hilos de Jesús Pablo Lemus Navarro para que este defienda intereses contrarios al pueblo?
No tiene excusa, no hay manera de ocultar que lo mueven desde otros intereses; ya rompió el diálogo y pacto que debe tener con el pueblo para atender a otro patrón.
Con un poco de ética presentaría su renuncia con carácter irrevocable.
Moises Zepeda Gomez./ Para Horizontes

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