Un monopolio el Auditorio Municipal
**¿Quién cobra por el deporte en el Auditorio Municipal de Sayula..?
**Ciudadanía pide transparencia y reglas claras en clases deportivas
¿Quién es el que cobra y hace negocio?
En Sayula hay algo que debemos reconocer y celebrar: el deporte infantil y juvenil ha vuelto a tomar fuerza. Que niñas, niños y jóvenes tengan actividades físicas por las tardes, que se mantengan alejados del ocio y encuentren un espacio para convivir, aprender disciplina y trabajar en equipo, es una excelente iniciativa que merece continuar.
Pero precisamente porque se trata de un proyecto que beneficia a la sociedad, también debe existir transparencia, igualdad de oportunidades y apego a la normatividad.
Desde hace aproximadamente ocho años existe una situación que ha generado inquietud entre ciudadanos: en el Auditorio Municipal Domingo Manuel Qui Rebolledo se imparten clases de básquetbol y voleibol a cambio de cuotas que pagan los alumnos, mientras que quienes las imparten serían personas que, además, forman parte de la nómina municipal y ocupan distintos cargos dentro del Ayuntamiento.
La pregunta no es si deben existir las clases. Por supuesto que deben continuar.
La pregunta es otra: ¿Quién está autorizado para impartirlas, bajo qué figura y a dónde llega el dinero que pagan los padres de familia?
El propio Reglamento para el Uso y Operación de los Centros Deportivos Municipales de Sayula reconoce al Auditorio Municipal como una instalación deportiva municipal y establece que las actividades comerciales que se realicen dentro de estas instalaciones requieren autorización expresa de la Presidencia Municipal y la correspondiente licencia municipal.
Además, cuando se establecen convenios para utilizar instalaciones deportivas municipales y existen cuotas, el propio reglamento señala que debe quedar establecida la aportación económica que corresponde a la Hacienda Municipal.
Por ello, sería importante que la Presidencia Municipal de Sayula informe públicamente:
¿Existe autorización para que particulares o servidores públicos cobren por estas clases dentro del Auditorio Municipal? ¿Existe algún convenio vigente? ¿Se expiden recibos oficiales por las cuotas? ¿Los recursos ingresan a la Hacienda Municipal? ¿Quién fija las cuotas y con qué fundamento?
¿Los servidores públicos que imparten las clases lo hacen como parte de sus funciones laborales o de manera particular? ¿Se ha revisado que no exista conflicto de interés o aprovechamiento de un espacio y recursos municipales para obtener un beneficio particular?
Y hay otro aspecto que merece especial atención. Si se está utilizando un espacio público para ofrecer clases deportivas a cambio de una cuota, ¿por qué únicamente determinadas personas tienen acceso a ese espacio y a esos alumnos?
En Sayula existen personas con preparación y experiencia en básquetbol, voleibol y otras disciplinas deportivas que también podrían aportar sus conocimientos. Por ello, sería deseable que el Ayuntamiento estableciera reglas públicas, transparentes y equitativas para la participación de instructores, evitando que el acceso a un espacio municipal quede concentrado de manera permanente en un mismo grupo de personas.
No se trata de quitarles a los niños sus clases. No se trata de estar en contra del deporte.
No se trata de cuestionar que existan maestros que tengan vocación y conocimientos.
Se trata de que un espacio municipal, sostenido con recursos públicos, se administre con reglas claras y en beneficio de toda la comunidad.
La ciudadanía puede aceptar incluso que determinados servicios municipales tengan cuotas cuando la ley lo permita. Lo que no debe quedar en la incertidumbre es quién cobra, por qué cobra, quién autorizó el cobro y dónde queda ese recurso.
Después de aproximadamente ocho años de que esta situación se ha venido señalando, sería momento de que la Presidencia Municipal tome cartas en el asunto y dé una respuesta pública.
Una alternativa podría ser que el Ayuntamiento fortalezca directamente las escuelas municipales de iniciación deportiva, destinando instructores mediante un programa institucional y, cuando sea jurídicamente viable, procurando que las niñas y niños puedan acceder gratuitamente o mediante cuotas oficiales y transparentes.
También podría establecerse una convocatoria abierta para que entrenadores y especialistas de Sayula tengan la posibilidad de participar bajo reglas iguales para todos.
Porque el deporte debe ser una herramienta de inclusión, no un espacio reservado para unos cuantos. El Auditorio Municipal es de Sayula. Y si nuestros niños están volviendo a ocuparlo para hacer deporte, eso debe celebrarse.
Ahora corresponde garantizar que su administración sea legal, transparente, incluyente y verdaderamente al servicio de la comunidad.
Las dos academias de Voli y basket son muy grandes, el problema es que hay más maestros que quieren dar clases y gratis y no los dejan ni siquiera entrenar
Además de todo esto, Daniel Carrión, utiliza el auditorio a su antojo y lo convirtió en cantina en el pasado mundial de fútbol, con la complicidad oficial sin que el contralor actúe y la presidenta menos.


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