Ocupación y empleo en datos del INEGI.
Por Arturo Fernández Ramírez
61.7 millones de personas integraron la población económicamente activa (PEA) en el segundo trimestre de 2026: 612 mil más respecto al mismo periodo de 2025. Los mayores incrementos fueron en los servicios diversos; construcción; restaurantes, alojamiento e industria manufacturera. 4,100,000 estuvo subocupada, que representó el 6.9 % de la empleada, porcentaje inferior a la del año pasado (7.2?%). La tasa de informalidad laboral se ubicó en 55.1 %, la anualidad precedente estuvo en 54.8 %. Es importante analizar estos datos para determinar si hay generación de empleos, un estancamiento o un retroceso. Nuestras finanzas personales, familiares y nacionales dependen de este rubro.
El pasado 25 de agosto de 2026 el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) publicó los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE). Correspondientes al primer trimestre del presente año y en el que muestra el comportamiento del mercado laboral mexicano. De la PEA, ocupación, informalidad laboral, subocupación y desocupación.
De acuerdo al sexo, la PEA de mujeres fue de 25.4 millones y la de hombres, de 36.3. En ellas se presentó un aumento anual de 366 mil y en ellos, de 246 mil. De cada 100, de las femeninas, 46 fueron económicamente activas y de los varones 74.
La tasa de participación económica (porcentaje con trabajo o que no tuvo, pero estaba en la búsqueda activa de uno) se ubicó en 59.1 %. El total de las ocupadas fue de 60.0 millones: 599 mil más en relación con el segundo trimestre de 2025. La población desocupada, sumó 1.6 millones, que representó una tasa de desocupación (TD) de 2.7 % de la PEA. Porcentaje similar al del segundo trimestre de 2025.
En cuanto a la población no económicamente activa (PNEA), fue de 42,600,000 de personas: 1.1 millones más respecto al mismo periodo del año pasado. Del total de la PNEA, 4,900,000 se declararon disponibles para trabajar.
Más de la mitad de la población ocupada (51.2 %) se concentró en las ciudades más grandes del país (de 100,000 y más habitantes y/o capitales de estado). Siguieron las localidades rurales (con menos de 2,500 habitantes), donde se agrupó 19.1 %. Luego, con el 15.6 %, los lugares que tienen entre 15,000 y menos de 100,000 pobladores (urbano medio).
La economía de un país, de una familia y de toda persona, depende precisamente de la actividad productiva, de los empleos. De ahí la importancia de analizar los datos que nos proporciona el INEGI, entre otras dependencias. Para saber si hay generación de trabajos, un estancamiento o un retroceso. Y, con esta información, que nuestras autoridades tomen cartas en el asunto.

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