La lucha por el agua limpia en el área metropolitana de Guadalajara.
Por Arturo Fernández Ramírez
Sucia y contaminada es el agua que, desde hace tiempo, sale de las llaves de las casas del área metropolitana de Guadalajara. Donde se concentra alrededor del 70 % de la población de Jalisco y a la que acuden miles de personas a estudiar, trabajar, comprar, pasear o por otra razón. La falta de mantenimiento a la infraestructura con la cual se debe llevar a cabo el saneamiento, es la principal causa. Como derecho humano, el Estado tiene la ineludible obligación de garantizar este líquido vital en forma salubre.
De acuerdo al párrafo séptimo del artículo 4 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos "Artículo 4o.-… Toda persona tiene derecho al acceso, disposición y saneamiento de agua para consumo personal y doméstico en forma suficiente, salubre, aceptable y asequible. El Estado garantizará este derecho y la ley definirá las bases, apoyos y modalidades para el acceso y uso equitativo y sustentable de los recursos hídricos, estableciendo la participación de la Federación, las entidades federativas y los municipios, así como la participación de la ciudadanía para la consecución de dichos fines.".
Es válida la lucha por el agua limpia, de las y los ciudadanos del área metropolitana de Guadalajara. Que si bien es cierto se ha convertido en una buena bandera política en estos tiempos preelectorales. También es verdad que el único responsable de este problema es el Estado, por sus omisiones en la obligación de sanear y mejorar la infraestructura. Desde hace muchos años empezó a desatender este rubro y ahora vemos las consecuencias. El descontento popular se ha generalizado y con mucha razón.
Las manifestaciones en las que han detenido a decenas de personas, en lugar de resolver el problema, lo profundizan. Por encima de las versiones que, como es natural, se contradicen entre sí, de las autoridades y quienes acudieron a las protestas. Lo único cierto es que en la zona metropolitana de Guadalajara, sale sucia y contaminada el agua de las llaves de las casas. Y, las autoridades tienen que ofrecer a la población una solución de fondo, sin mentiras, engaños, ni simulaciones. Cumplir con el mandato constitucional de un líquido salubre, aceptable y asequible.
Y, es que, quizás a diferencia de otro tipo de problemas en los que se requiere la participación de la sociedad para avanzar más en la solución. Aquí, en el caso del agua sucia y contaminada por falta del saneamiento correspondiente, el Estado es el único responsable de hacerlo. De lo contrario, mientras la ciudadanía abra la llave y siga saliendo insalubre dicho líquido vital, crecerá la inconformidad popular.

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