La promulgación de la Constitución de 1917.
Por Arturo Fernández Ramírez
Aunque desde entonces ha tenido cientos de reformas en los 136 artículos que la componen. Cada 5 de febrero se conmemora la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que actualmente nos rige. Como ley suprema de nuestro país, del cumplimiento y respeto a sus disposiciones normativas, depende el verdadero estado de derecho. Lo que a su vez también materializa la justicia en toda la extensión de la palabra. Estudiemos su contenido para hacer valer los derechos que ahí se contienen.
Venustiano Carranza como Primer Jefe del Ejército Constitucionalista y encargado del Poder Ejecutivo, promulgó la Constitución actual. Derogando o sustituyendo la de 1857 que había entrado en vigor en pleno conflicto de liberales y conservadores. La Carta Magna de 1917, que entró en vigor el 1 de mayo de ese mismo año, surgió de la Revolución Mexicana y fue pionera mundial en incorporar derechos sociales. Tales como educación laica y gratuita; propiedad comunal de la tierra (reforma agraria); y, la protección a la clase trabajadora. En los artículos 3, 27 y 23 respectivamente.
A pesar de esos y otros derechos de gran contenido social (salud, alimentación, vivienda, niñez, discapacidad, adultos mayores), debemos reconocer que prevalecen las injusticias y desigualdades en México. Lo que de alguna manera confirma que, aunado a la teoría, es necesaria la materialización de todas esas prerrogativas. O, dicho en otras palabras, que dejen de ser letra muerta y se cumplan, llevándolos a la práctica.
Para lograr lo anterior, es necesaria la participación activa de la sociedad, que defienda a la Constitución. Que luche, con el fin de que, así como se han elevado a rango constitucional todos esos derechos, ahora se respeten y se materialicen. Dejando de ser letra muerta escrita nomás en un documento.
Con las reformas del 10 de junio de 2011, en materia de derechos humanos, fueron formalizadas figuras jurídicas de gran trascendencia. Que ampliaron para la sociedad su defensa y protección. Como los principios pro persona, la interpretación conforme, el bloque de regularidad constitucional, entre otras. Que ponen al mismo nivel de la Constitución, para su aplicación y observancia, las prerrogativas contenidas en los Tratados Internacionales de los que México forma parte.
Teóricamente seguimos teniendo una de las mejores Constituciones del mundo, que reconoce toda una serie de derechos sociales. Pongamos lo que esté en nuestras manos para que día con día se respeten y se materialicen, que coincida lo escrito con la realidad. Solo así México será un país con un mejor desarrollo, crecimiento y nivel de vida.

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