viernes, 3 de marzo de 2017

                LA POLITICA DESDE GAYOLA

Por Rodrigo Sànchez Sosa

 La resaca del carnaval...
Lo que uno menos desea después de una resaca es un cuestionamiento incomodo que lo obligue a reflexionar autocríticamente. Luego del carnaval en plena resaca, puede ser que lo que siga no les caiga bien a ciertas personas, pero alguien tiene que hacer el trabajo sucio.
Antes que nada, vayamos al antecedente: Ya en diciembre del año pasado nos enteramos de una noticia que cayó como cubetazo de agua fría a unas expectativas pesimistas sobre el año que comenzaba en las semanas siguientes para el país. El gobierno federal tras los malos manejos y el fracaso que no deseaba reconocer de sus reformas energéticas, anunciaba un aumento al impuesto de las gasolinas en un 20%. Esto sirvió como detonante al descontento que había acumulado la ciudadania, luego de las alzas mensuales al combustible desde el sexenio pasado, la inseguridad y los escándalos de corrupción de la clase política del país que llegaban a niveles intolerables.
En Sayula, vía redes sociales y en resonancia a una iniciativa ciudadana que por ese medio corrió como reguero de pólvora, dos personas, en la red social Facebook concretamente, convocaban a una marcha que partiría desde la plazoleta de San Sebastián al jardín principal, para protestar por esta impopular medida del gobierno federal; el señor José Luís Santana Ávalos y el maestro Martín Aguilar, más tarde los secundarían otras personas. La marcha se realizó el martes 3 de enero de 2017, con una respuesta inesperada para propios y extraños, trascurriendo sin incidentes. Allí comenzaría la movilización civil más importante en Sayula de los últimos años.
Como parte de esta inconformidad, serían tomadas las casetas de cobro de la autopista Guadalajara -Manzanillo a la altura de Cuyacapán y el crucero de Sayula. Se convocarían a otras marchas como la del 7 de enero y otras más con una respuesta sorprendente de la ciudadanía, se enlazaría a su vez la protesta con otras similares en el Estado y el país ¿Qué siguió?...
El giro que darían las cosas quizás se debe a lo heterogéneo de la movilización que no la conformaran grupos definidos y delimitados de la sociedad sayulense sino individuos, la mayoría a título personal, motivados por el hartazgo y un resentimiento marcado por la corrupción del gobierno. Conforme pasó el tiempo el mantener la unión dependía de los intereses de grupo que se colaron a la protesta (y digo se colaron porque ellos no convocaron a la primera marcha), es decir la iglesia católica, los maestros, un grupo de estudiantes, un medio local y otros intereses innombrables por distintas razones, con la característica principal todos, de estar conformados en su mayoría por la clase media del municipio. Hubo y hay participación de la clase popular, pero definitivamente no son mayoría. Este tomar el liderazgo de un grupo tan diverso, entre estos intereses, impidieron la consolidación política del mismo, las estrategias, fines y plataformas; no tuvieron otra oportunidad que la de improvisarse entre gente no acostumbrada a la organización socio-política; en cristiano, se volvió un chilaquil.
El sensacionalismo de la información, se unió a la desinformación y a la impulsividad de la gente que no entendía que los cambios sociales son procesos y no cuestión cuantitativa y de quien acusa más con la voz más fuerte a un sistema corrupto. Esto generó una paranoia y sin medir distancias, ni costos, se identificó la corrupción criminal de la parte más corrupta del gobierno federal, con la corrupción local, con la supuesta y la real. Sin ningún análisis objetivo y mucha frustración, resentimiento y deseo de revancha (tanto que enemigos políticos del gobierno local se unieron a este nuevo giro del movimiento cívico en Sayula). Los discursos de quienes en nombre del movimiento se dirigieron al pleno del cabildo hace apenas unos días, evidencian lo anterior, argumentos esgrimidos en base a demandas sin bien justas, algunas no correspondían a la competencia de la autoridad local, pese a que el fondo de estas era comprensible, justificable e impostergable. En una inocencia que hace sincretismo con el sentimiento siempre latente de la revancha social, el discurso en redes sociales a este respecto, lleva a acusar de todo lo malo a la autoridad en turno, por parte de quienes se identifican con el frente Cívico, dejaremos de lado el amarillismo de medios que, no tendría por qué haberse sumado a esto por convertirse, en tal caso, en juez y parte, elemental. Las peticiones y señalamientos tienen entre sus tópicos, en el pliego petitorio entregado al cabildo del FCS, muy acertadas demandas, como la de exigir resultados y cuentas a los ediles, pero por otra, cierto desconocimiento en la interpretación de la ley  que necesariamente debe sustentarlos. Lo que salta a la vista sin ser un experto, es la demanda de reducir el sueldo de los funcionarios a la mitad, la pregunta es ¿si fuere una iniciativa local producto de la buena voluntad de los funcionarios (en un primer momento, sería la única plausible, dado que es la ley la que fija los montos para el caso, y no el cabildo local) qué se haría con el dinero ahorrado de los sueldos? ¿a quién se le daría? y ¿quién lo administraría? No lo aclara el pliego petitorio ni los discurso, parecería algo sin importancia, pero no lo es. La forma de exhibir a todas esas personas, con el sueldo que gana como si se lo robaran, aunque la palabra "Ganan" podría bien entre comillarse sin afectar esta reflexión, es de tinte agresivo para un movimiento pacífico, pues se exhibe a personas sin más pruebas de delito alguno, que ser políticos. Esto es una ingenuidad, por decir lo menos. Es ofensivo para ellos y todos nosotros, porque nosotros los elegimos. Nada de malo hay en exhibir un crimen como la corrupción cuando esta se sustenta en pruebas, pero el salario, no es prueba de nada, este se asigna por acuerdo de un congreso ajeno al cabildo. En todo caso, la inconformidad, de sueldos desmedidamente altos, debe dirigirse a las instancias correspondientes; una antecedente legal, de esto y que prueba que es posible sin métodos como este, es la iniciativa del diputado local Kumamoto, quien logró que el fuero les fuera quitado a los políticos del Estado, y ahora pugna por reducir el subsidio a los partidos políticos, cosa que es noticia a nivel internacional, tratándose de un legislador independiente y joven, el hecho llama la atención, y deja a su contra partes, viejos lobos de los partidos mayoritarios, en ridículo ante el mundo y con grandes posibilidades que su iniciativa de ley prospere. Así pues, si hay antecedentes en las vías legales para esto ¿Qué sentido tiene exigir algo que no les compete a los legisladores locales? Como dije, por decirlo de una forma eufemística, es ingenuo.
Mi visión: (sé que después de esto por expresar mi opinión seré atacado y exhibido por los de siempre en los medios locales; no me importa, y aunque así fuera, con tanta impunidad, nada puedo hacer) Desconozco los argumentos que acusan a este gobierno municipal, desconozco si las acusaciones de corrupción que pudiesen atribuírseles, en público o privado, tengan sustento, sustentarlas le corresponde a los que acusan, pero; mi experiencia al trabajar con este ayuntamiento en la cuestión cultural, me queda claro que ha sido una administración, la única que yo recuerde, que se preocupó por la cultura no como relleno al que obligan las formas,  sino como una oportunidad real de desarrollo para el municipio, debo decir que efectivamente, tenían la idea pero tuvieron que convocar a gente que los orientara, y no lo digo por mí, hubo más personas, gente de cultura del gobierno federal, como del gobierno del estado, tanto que todo Sayula fue testigo de la polémica sobre el ex kínder Celso Vizcaíno y el centro Cultural el Páramo. La apuesta por convertir a la cultura en un medio del cual el pueblo de Sayula pudiese disponer económicamente, me pareció un acierto, por lo que ello implica aparte de lo económico; sólo en enero la promoción del municipio con motivo del aniversario luctuoso de Rulfo, estuvo en los medios de todo el país y Estados Unidos; eso significa, más turismo, más dinero para la gente y los negocios locales. Se viene trabajando desde el año pasado con este sesgo en el ayuntamiento, apostando a la cultura, cosa que no hizo nadie antes ni siquiera el popular doctor Rivas. No puedo decir que esto sea un éxito rotundo, existen muchos obstáculos para este fin, la polémica del ex kínder Celso Vizcaíno, es un ejemplo o la otra polémica con la fundación Rulfo y los homenajes al escritor (lo que por otro lado promocionó también al municipio), bueno es parte de lo que hay que superar, pero por lo menos en Sayula se puso a la cultura en la discusión pública, fue tema importante y no de entretenimiento ni relleno, hablamos de fondos federales para infraestructura turística, una marca colectiva que podría usar cualquier persona de Sayula para comerciar sus productos o servicios que tiene que ver con una ruta cultural la única de su tipo en México, y el reconocimiento federal aun trabajo de un profesionista joven, local, calificado como una de las propuestas más interesantes del país. No lo digo yo, lo dice la secretaria de cultura federal, esto último. Se puede descartar todo esto y acusarme de lo que usted quiera, amigo lector, pero, todo es un hecho y no supuestos míos, allí están los periódicos en Guadalajara y México. Véalo así ¿Cuándo se habían interesad por la vida cultural de Sayula en esas urbes? Con los cien años del natalicio de Juan Rulfo y esta política cultural, estamos en la mira como municipio de todo el país y el extranjero. Lo mío es la cultura por eso hablo de esto, y le puedo decir, porque me consta, después de hablar con funcionarios federales, los recursos destinados a esto para Sayula están etiquetados; tanto los federales como los del estado. No se pueden desviar, ni gastar en otra cosa.
De lo demás no sé, no es mi  área, ni soy funcionario público; lo que sí sé, es que si la política es más que confrontación, se debe reconocer y respetar las buenas ideas de otros, así sean antagónicos nuestros, complementarlas, discutirlas o enriquecerlas, la postura del respetable Frente Cívico de Sayula, debería considerar todo el panorama del contexto en que se dio el movimiento, y su vez las autoridades a esta organización, para que aquello que promete una mejora en las condiciones de vida de las personas en Sayula, se reconozca y respete, no digo que no pase eso, solo que, hace falta ese análisis en el que todos podamos opinar bien informados y objetivamente, y no estorbarnos unos a otros al tratar de hacer algo por nuestro municipio; por ejemplo, si el frente está en lo correcto, no tengo porque estar en contra de él; pero, si algo no me parece, tengo el derecho a cuestionarlo, ya que, de lo que se habla, es del interés común de Sayula, y Sayula somos todos, lo que están de acuerdo conmigo y los que difieren, para eso sirve la democracia y la política, para conciliar no para dividir.

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