La disminución de remesas en 2025 afecta la economía.
Por Arturo Fernández Ramírez
56,469 contra 59,523 millones de dólares, es decir, el 5.1 % menos, fue la diferencia de las remesas, que se dio en el periodo enero - noviembre de 2025 y 2024, respectivamente. Del total de esos envíos, el 99.1 % se realizó a través de transferencias electrónicas, mientras que las efectuadas en efectivo y especie y las money orders representaron el 0.7 y 0.2%. Según datos del Banco de México (Banxico). Es indudable que la tendencia a la baja en estos ingresos, afecta la economía de millones de mexicanas y mexicanos. Y, también la de nuestro país, cuyo Producto Interno Bruto (PIB) depende en un porcentaje significativo de lo que envían nuestras y nuestros paisanos que laboran en el extranjero. Nuestras autoridades deben implementar políticas públicas que reviertan dicha situación.
La tendencia a la baja de las remesas empezó a reflejarse desde hace aproximadamente 12 meses. Poniendo fin al alza que se venía reflejando en años anteriores. Dicho giro es atribuido a los cambios en el mercado laboral estadounidense con una menor creación de empleo. Y, a las políticas migratorias del gobierno actual, que han generado un clima de miedo, afectando el número de transferencias.
Son millones de mexicanas y mexicanos los que se han ido a Estados Unidos con fines laborales. En la mayoría de los casos dejando a sus familias en nuestro país con la promesa de enviarles dinero para que tengan mejores condiciones de vida. Y al paso de los años formen un patrimonio y con ello puedan retornar. Sabemos que cada caso es una historia diferente y muchas veces cambian los planes. Pero, al menos al inicio, siempre es así el "sueño americano".
Lo cierto es que, desde hace varios años ha sido tan grande la fuerza laboral mexicana en Estados Unidos, que su trabajo, aparte de fortalecer la economía de aquel país, también lo hace con la de México. Al grado que un porcentaje significativo de nuestro PIB, depende, precisamente de las remesas que llegan de allá. Por eso, la tendencia a la baja en estos ingresos, aparte de afectar la economía de millones de familias mexicanas, también lo hace con la de nuestro país.
El dinero que reciben de Estados Unidos, aparte de que lo destinan a alimentación, también lo aprovechan para formar un patrimonio. Bien, ahorrando en los bancos, comprando muebles, inmuebles, material de construcción y, por supuesto, para la recreación. Lo que representa circulación de efectivo que genera una derrama económica. De ahí que, al disminuir las remesas, se afectan las finanzas de las familias y del país.
Nuestras autoridades tienen que tomar en cuenta dicha situación e implementar políticas públicas que la reviertan. Si en 2025 hubo una disminución, el reto es que ahora en 2026 que acaba de iniciar, aumenten los ingresos por las remesas. Esperemos que así sea.

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